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“Digo pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.”
(Gálatas 5:16).
“Dios quiere que toda nuestra vida esté impregnada de su santidad. Para ello es necesario rendirnos al Santo Espíritu y volver a rendirnos. Es nuestra lucha diaria, una acción de toda la vida y demanda quebrantamiento y morir al yo.
Cuando más avanzamos en la vida cristiana, más conscientes somos de nuestra necesidad de Dios, y a mayor rendición, mayor plenitud.
Dev. Doctrinal II, Semana 27, día 5, Pág. 199
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Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.
Mateo 26:26-28
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